La Iglesia de Galleguillos

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Galleguillos es una de las aldeas que se fundaron a raíz de la repoblación de Alfonso IX, en 1224, con población gallega. La acarician las aguas escuálidas de un cacho de río, de nombre Gamo, que unos kilómetros atrás, deja a Gajates. Como pueblo nuevo, construye su iglesia al ritmo de su vivienda. Unas cuadrillas de alarifes mudéjares, por encargo del Señor, se distribuyen por el alfoz de Alba y comienzan a levantar iglesias, utilizando los materiales que tenían más a mano y, también, en función de los recursos de que se disponía. Ellos eran muy conocedores de la arcilla y de sus aplicaciones, y se sirvieron, de ella, para elaborar el ladrillo. Y, posiblemente, La tradición ceramista de los albenses tiene su cuna en este periodo, y, no es descabellado pensar que, en ese lugar, estuviesen ubicados los hornos de ladrillos, que abastecían estas obras cristianas. Los hornos de cal abundaban en las Kalamas, a no muchos kilómetros de distancia.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, filial de la de Gajates, es de pequeñas dimensiones, con dos naves y un ábside semicircular de tramo recto. Mide en su interior 20 metros de longitud por 8 en la parte más ancha. En su exterior, conserva, del recinto mudéjar primitivo, todo el muro sur, en el que está la puerta de entrada; el arranque con los seis arcos del antiguo ábside; y, en el muro norte, a la altura del presbiterio, enseña un arco ciego de medio punto doblado.

La pared meridional está articulada con cuatro arcos de doble arquivolta a medio punto doblados, visibles por dentro y por fuera, rematados por imposta de ladrillos en esquinilla, y separados entre sí por una pilastra a modo de alfiz; encima de los dos arcos de la derecha, figura una imposta con ladrillos a sardinel, rematada por pequeños arquillos de medio punto; Todo esto falta en los dos arcos, que están situados hacia los pies. La puerta la interrumpe, en su mitad; aparece situada entre dos pilares con arco de medio punto, cobijado éste bajo otro ligeramente apuntado y doblado. Como resultado de la restauración de 1985, en lo que afecta a su lado sur, fue derribada una sacristía moderna (construida en 1750), adosada al antiguo presbiterio.

El interior conserva los más interesante del edificio primitivo: sus dos naves, separadas por cuatro pilares cruciformes y escalonados, que soportan tres arcos de medio punto con triple rosca e imposta de nacela en su intradós. La capilla mayor, de cabecera curva y amplia, se encuentra muy reformada. Conserva el cuerpo inferior decorado con arquerías de medio punto, rematadas por un friso de ladrillo en esquinilla. El resto del ábside y la bóveda de cuarto de esfera corresponden a una reconstrucción posterior, lo mismo que la cúpula sobre pechinas que cubre el presbiterio.

Sobre este punto, traigo a colación el comentario que hace el visitador episcopal sobre el mal estado de la iglesia de Galleguillos en el “libro de los lugares y aldeas del Obispado de Salamanca” (Manuscrito de 1604 – 1629): “cuia capilla mayor está maltratada, quiérenla reparar porque tienen materiales, cal y madera…”
Y siguiendo las reseñas explicativas del libro de fábrica de esta época, comento:

En 1629, “mandó su merced se repare y adecente la nave delantera de la iglesia de dicho lugar, a tanto tienen licencia para ello del señor provisor de Salamanca, el beneficiado y el mayordomo procuren se haga brevemente, concertándola con persona perita en el arte”.

En 1632. “Su merced vio ocularmente que la primera nave de la iglesia está muy mal reparada y amenaza gran ruina, si no se acude con tiempo a su reparo: que es muy forzoso; por tanto, mandaba y mando que el beneficiado y mayordomo hagan condiciones para hacerla de nuevo, y la pregone el dicho beneficiado nueve días de fiestas y admita posturas”.

La obra se llevó a cabo en 1636. Se gastaron, en ella, 28.346 maravedís. Se detallan los gastos: tres carros de cal, diecisiete docenas de tablas, cuarenta y tres cuartones a tres cuartos, mil ciento cuarenta tejas, clavos y jornales de oficiales. Y mandó que la capilla mayor se macice de madera y cal, conforme está lo demás, y se haga con toda brevedad.

Tenemos otro apunte de 1791, que nos da más luz sobre las distintas reformas que ha sufrido el edificio a los largo de su historia:

“De los materiales y obreros de la capilla que se hizo en esta iglesia para estar su artesonado, y paredes arruinándose en parte, y de orden dada para su reparo en santa visita, se descargan 11.675 reales, en que entra el retejo de toda la iglesia, pero no el revoque de lo exterior de sus paredes por no haber, por ahora, la cal necesaria”.

La espadaña se levantó en 1754, aprovechando el arreglo del tejado, tras hundir el pedazo que corresponde a la tribuna.

En cuanto a la decoración escultórica, recordamos que, en 1706, se asentó un retablo en la capilla mayor; desconocemos si, anteriormente, hubo otros.

Nos consta que, en 1662, se mandó estofar la imagen de Santa Bárbara y hacer una tabla, para asiento de la Santa.
En 1728, Antonio Martín, vecino de Alba y maestro de retablos, añadió una hornacina al retablo de la iglesia para Nuestra Señora.

En 1769, se colocó un nuevo retablo en la capilla mayor, obra de entallador Fernando Gavilán; su importe fue de mil ochocientos diez reales: mil setecientos costó el nuevo retablo con las esculturas de los santos, San Gregorio y San Antonio; y los ciento diez restantes, del porte, de los gastos de los maestros el tiempo del asiento y la reforma del retablo viejo; en 1794, se descargan 2.800 reales que costó dorar el retablo mayor y estofar sus imágenes, pagados a Joaquín Pérez, vecino de Salamanca, y dorador de oficio.

Galleguillos guarda, en su iglesia, cuatro antiguas tallas que reflejan el más puro estilo de los siglos XII, XIII y XIV. Se trata de cuatro figuras estáticas, de madera policromada, con los rasgos hieráticos propios de este estilo artístico. Se trata de un San Bartolomé, una Virgen Sedente, otra virgen más y un San Juan que pertenecían a un Calvario, de cuyo Cristo no se sabe nada y se asegura por el pueblo que fue vendido. Estas cuatro esculturas se hallaron, en los años ochenta, tapiadas en la iglesia entre un retablo y una pared y, desde hace tres años, se pueden admirar, totalmente restauradas, en la iglesia de la localidad.

Fue declarada Bien de Interés Cultural, en 1993.

Bibliografía

  • “La Arquitectura Románico – Mudéjar en la provincia de Salamanca”, Prieto Paniagua, Mª R. CES. 1980.
  • Románico Digital.com
  • Libros de fábrica de Galleguillos.

Eutimo Cuesta